Blog de psicoterapia INTRAS

Blog 23. Crear y mantener hábitos con nuevos propósitos

Cada inicio de año, muchos de nosotros/as nos llenamos de entusiasmo al establecer nuevos propósitos. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de estos planteamientos, se desvanecen rápidamente, dejando un sentimiento de frustración. Entonces, ¿cómo podemos garantizar que nuestros objetivos se transformen en hábitos duraderos y significativos?

Os presentamos una serie de estrategias para alcanzar los objetivos planteados, diseñadas para ayudarte a superar los obstáculos comunes y mantener tu motivación a lo largo del tiempo.

La estrategia SMART es una herramienta útil para definir objetivos de manera clara y efectiva, asegurando que sean alcanzables y relevantes. SMART es un acrónimo que se desglosa de la siguiente manera:

  1. S – Específico (Specific):
    Define exactamente qué quieres lograr. Un objetivo claro y detallado ayuda a evitar ambigüedades.
    • Ejemplo: En lugar de decir «Quiero hacer más ejercicio», di «Quiero correr 3 kilómetros tres veces por semana».
  2. M – Medible (Measurable):
    Asegúrate de que el progreso y el éxito puedan medirse. Esto permite evaluar si estás alcanzando tu meta.
    • Ejemplo: «Quiero perder 5 kilos en 3 meses» en lugar de «Quiero bajar de peso».
  3. A – Alcanzable (Achievable):
    Define objetivos que sean realistas y posibles dentro de tus recursos y capacidades.
    • Ejemplo: «Aumentar mis ahorros en un 10% en los próximos 6 meses» puede ser más alcanzable que «Ahorrar 50% de mi salario cada mes».
  4. R – Relevante (Relevant):
    Asegúrate de que el objetivo sea importante para ti y esté alineado con tus valores y prioridades.
    • Ejemplo: «Quiero aprender inglés para mejorar mis oportunidades laborales» es más relevante si tu trabajo lo requiere.
  5. T – Temporal (Time-bound):
    Establece un plazo específico para lograr el objetivo. Esto te ayuda a mantenerte enfocado y motivado.
    • Ejemplo: «Quiero leer un libro de desarrollo personal al mes durante el próximo año».

Para definir metas claras y alcanzables, es importante ser específico en tus objetivos, como bien plantea la estrategia SMART. La especificidad no solo te proporciona un objetivo claro, sino que también te permite medir tu progreso de manera tangible. Además, es importante desglosar tus metas grandes en tareas más pequeñas y manejables. Esto no solo hace que el proceso sea menos abrumador, sino que también te permite experimentar pequeños logros en el camino, lo cual es fundamental para mantener la motivación.

Asegúrate de que tus metas sean realistas y alcanzables para evitar la frustración y mantener la motivación a largo plazo. Esto no significa que no debas desafiarte a ti mismo, sino que tus objetivos deben estar dentro del ámbito de lo posible, considerando tu situación actual y los recursos de los que dispones. Implementar un sistema de seguimiento es fundamental para mantener el rumbo. Puedes utilizar herramientas digitales como aplicaciones de seguimiento de hábitos para monitorear tu progreso de manera eficiente. Estas herramientas te ayudarán a ver patrones, identificar obstáculos y celebrar tus éxitos.

Llevar un diario como el que planteábamos en Blog 22. Atención plena y Diario de gratitud. – Psicoterapia INTRAS también es una excelente manera de registrar tus avances y reflexiones, lo que te permite ver tu crecimiento a lo largo del tiempo. Este ejercicio de escritura no solo te ayuda a procesar tus pensamientos y emociones, sino que también sirve como un registro tangible de tu viaje. La visualización de tu progreso mediante calendarios o gráficos puede ser un poderoso motivador, ayudándote a mantener el enfoque en tus objetivos. Ver cómo tus esfuerzos se acumulan con el tiempo puede ser increíblemente alentador.

Establecer hábitos sostenibles requiere métodos efectivos. Comienza con cambios pequeños que puedas incorporar fácilmente en tu rutina diaria. Estos pequeños pasos, aunque puedan parecer insignificantes al principio, son la base de un cambio duradero. El anclaje de hábitos, que consiste en asociar un nuevo hábito con uno ya existente, puede ser muy efectivo. Por ejemplo, podrías decidir meditar después de cepillarte los dientes cada mañana. Esta técnica aprovecha los hábitos ya establecidos para facilitar la adopción de nuevos comportamientos.

La consistencia es clave en la formación de hábitos, así que intenta realizar la misma actividad en el mismo momento cada día. Esta regularidad ayuda a que el nuevo comportamiento se vuelva automático con el tiempo, requiriendo menos esfuerzo consciente para mantenerlo.

Mantener alta tu motivación es esencial para el éxito a largo plazo. Celebra tus logros, por pequeños que sean, reconociendo y festejando tus éxitos en el camino. Estas celebraciones no tienen que ser grandes; pueden ser tan simples como tomarte un momento para apreciar tu esfuerzo o compartir tu progreso con un amigo. Es importante ser amable contigo mismo; si tropiezas, no te castigues, sino aprende de la experiencia. La autocrítica excesiva puede ser contraproducente y disminuir tu motivación.

Redefine el concepto de fracaso, considerando cada error como una valiosa oportunidad para aprender y mejorar. Esta mentalidad de crecimiento te permitirá ver los desafíos como parte natural del proceso de cambio, en lugar de como indicadores de fracaso.

Los aspectos psicológicos del cambio juegan un papel crucial. La motivación interna es poderosa, así que conecta tus metas con tus valores personales para hacerlas más significativas. Pregúntate por qué estos objetivos son importantes para ti y cómo se alinean con tu visión de vida. Busca disfrutar del proceso, no solo del resultado final. Encontrar placer en el viaje hacia tus metas puede hacer que el camino sea más sostenible y gratificante.

La resiliencia es igualmente importante; acepta que habrá obstáculos en el camino y que la clave está en adaptarse y seguir adelante. Desarrolla estrategias para manejar el estrés y la adversidad, como la práctica de la atención plena o la búsqueda de apoyo social. Si algo no funciona como esperabas, no dudes en ajustar tu enfoque. La flexibilidad es una cualidad valiosa en el proceso de cambio.

En conclusión, recuerda que mantener hábitos es un camino continuo que requiere paciencia, compromiso y flexibilidad. No es un proceso lineal; habrá altibajos, pero cada día es una nueva oportunidad para avanzar hacia tus objetivos. No busques la perfección; enfócate en el progreso. Un pequeño cambio diario puede llevarte a grandes resultados a lo largo del tiempo. La clave está en mantenerse consistente y perseverante, incluso cuando la motivación inicial disminuya.

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